
La integración de la arquitectura en su entorno nace desde una posición deferente hacia lo preexistente. Entender la evolución lineal y las razones de su desarrollo, enraízan el proyecto y lo hacen participe del lugar.
La imitación o la imposición son procesos generalmente estériles que acaban propiciando un efecto contradictorio, descontextualizando soluciones arquitectónicas inapropiadas. Una solución constructiva o un material dejan de ser vernáculos cuando las circunstancias o el entorno socio-económico del lugar los hace poco viables.
Tanto las soluciones constructivas o arquitectónicas como los materiales evolucionan con el paso del tiempo y nunca se deben convertir en una soluciones rígidas y encorsetadas que dificulten la evolución natural de la arquitectura y la sociedad.
